lunes, 19 de noviembre de 2007

Un circo

Un circo es un espectáculo artístico, normalmente itinerante, que incluye a acróbatas, payasos, magos, adiestradores de animales y otros artistas. Es presentado en el interior de una gran carpa que cuenta con pistas y galerías de asientos para el público. En la actualidad existen circos estables y fijos geográficamente, y algunos de éstos no poseen actos que incluyan animales, pero en muchas ocasiones el circo continúa con su carácter pasajero.
Hoy en día las artes circenses no son únicas de las pistas del circo, sino que también son empleos y sub-empleos desempeñados en otros lugares, dígase en las avenidas de una ciudad.
En Argentina se dio una variante de este género artístico, denominada "circo criollo". Surgida entre 1840 y 1866 en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, difundió principalmente el género gauchesco a través de danzas y canciones.

Historia del circo
Nuestro primer paso por la trayectoria histórica del Circo, se remonta el legado cultural dejado por algunas de las civilizaciones antiguas, desde el lejano oriente (China, Mongolia, India, etc.), hasta el occidente próximo (Grecia, Roma, Egipto, etc.). En estas sociedades, aproximadamente 3000 años atrás, algunas de las actividades que hoy relacionamos como parte del contenido circense, como la acrobacia, el contorsionismo o el equilibrismo, tenían una utilidad altamente relacionada con la preparación de guerreros, con los rituales religiosos y con las prácticas festivas
Con todo, fueron los romanos que en la antigüedad dieron el nombre “Circo” a las actividades de entretenimiento, o mejor dicho, a los espectáculos públicos.
Tras la decadencia de estas civilizaciones antiguas, principalmente las occidentales, las artes corporales (teatro gestual, danza, gimnasia y circo) se “eclipsaron”, perdiendo su interés entre la población. Posteriormente, en la Europa de la Edad Media, las artes corporales empezaron a recobrar su espacio, volviendo poco a poco a la realidad ciudadana. Pero fue en el Renacimiento, cuando los artistas circenses volvieron a tomar los pueblos, las calles de muchos países europeos, ampliando el status social de dicha cultura.
En este período las "troupes de saltimbanquis", ya incluían en sus espectáculos la música, el baile, los cuentos populares, las narraciones épicas, los títes, además de las habilidades clásicas como la acrobacia y los malabares. El circo contemporáneo se caracteriza por una mezcla de prácticas, de las cuales podemos destacar la música, el teatro, la pantomima, la acrobacia, la gimnasia, etc. Se trata de un modelo artístico de circo, en el que la técnica está al servicio del arte, de la expresión.
La recepción del circo en Europa produjo, a lo largo del siglo XX, una cierta paradoja: espectáculo de amplia aceptación popular, la alta cultura a menudo le recriminó no pocos defectos. O, peor aún, lo apartó del debate cultural por un presunto exceso de frivolidad. No obstante, a partir de los años ochenta se produce un giro en esa lectura displicente, el circo contemporáneo empieza a ser objeto de atención intelectual, tanto en el ámbito escénico como en el universitario. Y en ese giro tiene mucho que ver un fenómeno probablemente único en la reciente historia del espectáculo occidental: el súbito nacimiento y la irresistible propagación del Cirque du Soleil, y de su renovada concepción de las artes circenses. La compañía quebequesa ha trascendido a los públicos tradicionales de circo y se ha convertido en un fenómeno globalizado muy influyente en el terreno escénico.